Encuentro en Mallorca

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Encuentro en MallorcaAllí estaba yo, en el aeropuerto de Palma de Mallorca, en pleno agosto esperando que Tmr viniese a recogerme. Después de haber chateado durante más de un año y habernos mandado fotos y videos más que picantes, qué menos que poder pasar un fin de semana juntos. Así que en cuanto me dijo que estaría un fin de semana sin su marido, cogí el primer avión que salía hacia ses illes.En pleno sol, cociéndome, veía los coches y taxis pasar y recoger gente. En los pocos momentos en los que mi mente no estaba pensando en sus pechos, en su culo o en lo que haríamos estos dos días, me asaltaban las dudas constantemente. ¿Coger un avión para follar? Y ella está casada, ¿eso estaba bien? Y yo, que bueno… sin ninguna experiencia…menudo follón.Un coche se paró justo delante de mí y vi una cara conocida dentro que me miraba sonriente. -Almogaver? -El corazón me dio un brinco y la boca del estómago se me cerró.-Hola Tmr -balbuceé.-Anda entra, que parece que vayas a derretirte -me dijo. Con las rodillas y las manos temblándome entré en el coche, y fui recibido por el fresco aliento del aire acondicionado, el olor del perfume de Tmr y… bueno, unas muy buenas vistas. Iba con una camiseta normal, de tirantes. De esas que… sirven para no pasar calor, digamos. Dejando al aire libre una buena proporción del escote.Me incliné para darle dos besos, y al hacer ella lo mismo, su camiseta quedó holgada y pude ver su escote en primer plano.-Ya tenía ganas de verte, tanto tiempo hablando… -me dijo ella, sin percatarse (o sin mostrar que se había percatado) de mis miradas a sus pechos.-Ya… yo también -dije sin saber qué más decir. Mierda, cerebro bloqueado. Bueno, típico en mí, y ella lo sabe. Solo espero que no me tome por retrasado…Arranca el coche y mientras salimos del aeropuerto, no hago más que sonreír de forma nerviosa. Mis neuronas no parecían capaces de empezar ningún tema, así que mientras íbamos por la autopista, me limité a contestar las preguntas que me hacía. Que como había ido el vuelo, que si mucha seguridad, que vaya calor estaba haciendo (pero lo bien que se estaba con el aire acondicionado) …-Bueno y dime, ¿qué te apetece hacer? -me dijo al salir de la autopista. Me miraba de una forma que me excitaba, mucho.-Eh… pues… nose… podríamos eh…. ¿Ir a tomar algo? -propuse acalorado de repente, sin saber si comportarme “normal” o si ir a hacer aquello por lo que habíamos quedado.-Jajajajaja -empezó a descojonarse Tmr. -Así que has cogido un avión para ir a tomar un par de cervezas en medio de este calor asfixiante? Creí que habíamos quedado para echar un buen polvo, como los que debería echarme mi marido. -Me dijo mientras sus ojos se clavaban en mi paquete, bastante hinchado a causa de la delantera de mi amiga.Tragué saliva nervioso. Joder, claro que quería follar. Más ganas que yo no creo que las tenga nadie. -Si claro… -dije entre risitas nerviosas. -Es que intentaba ser eh… diplomático, osea… bueno ya sabes. -Menuda elocuencia la mía. Sentí como mi sangre se marchaba de mi miembro para ir directa a mi cara, que debía estar más roja que el semáforo que teníamos delante.Empecé a reírme sin saber por qué, y las carcajadas de Tmr se unieron a las mías. Cuando por fin se nos pasó la tontería, me di cuenta de que también se me habían quitado todos los nervios.-Venga pues, vamos para tu casa, que seguro que hay mucho que quieres enseñarme. -Ahora hasta me pareció que la voz me había cambiado.-Pues mira… ya que hablamos de enseñar cosas, deberías saber que… bueno voy sin bragas… ¿no quieres ver lo que hay debajo del pantalón? -me dijo con tono pícaro. -No vas a comprobarlo?Aquello me provocó una erección instantánea. Posé mi mano sobre su muslo, tocándoselo por encima del pantalón. Al ir acercándome a su vulva, noté que la temperatura de la ropa aumentaba. Si que estaba caliente, sí. Concentrándose en conducir, llevó el coche hasta un garaje en una casita entre jadeos. Mis dedos se habían ido deslizando por su regazo, desabrochado la cremallera y palpado todo lo que había podido sin abalanzarme sobre ella. “No tendría mucha gracia terminar estampados contra otro coche ahora” pensé.Apagó el motor, se quitó el cinturón y mientras se cerraba la puerta automática del garaje se abalanzó sobre mí. Sin decir palabra, me desabrochó el pantalón, apartó los calzoncillos (nuevos y caros para la ocasión, aunque no les prestó atención alguna) y agarró mi miembro, caliente y tieso. Terminó de bajar la piel hasta que la punta quedó al descubierto brillando a causa del líquido preseminal que me había estado lubricando desde el momento en que mis dedos se habían puesto sobre sus muslos.Bajó y subió la piel lentamente un par de veces, como en una lenta paja mientras yo gemía y entornaba los ojos. Clavándome su mirada en la cara para ver mis expresiones, pasó la lengua por el capullo de mi polla. Tensé todo mi cuerpo a causa del placer, cosa que pareció encantarle.Sus labios rodearon mi glande, succionándolo, para bajar a lo largo del tronco hasta llegar a rozar los testículos. El placer que me proporcionaba sentir la succión a la vez que el glande manisa escort rozaba su garganta me estaba matando. Lentamente levantó la cabeza hasta quedar mi miembro fuera de su boca, pero sus labios siguieron rozándome la puntita. La besó suavemente y empezó de nuevo a descender otra vez. Con las manos me agarró de los testículos y los presionó y acarició suavemente.-Uff… me voy a correr Tmr, me voy a correr… -dije entre gemidos y jadeos. Una capa de sudor me empapaba la frente.-Hmmhmm -dijo ella como respuesta, sin sacarse mi miembro de la boca. Empezó a rozar la zona del frenillo con la punta de la lengua, y en aquel momento empecé a correrme.-Arghhhhhh…ahhhgh…. -No pude evitar acompañar cada uno de los chorros de semen caliente que salían disparados de mi polla con un gruñido de placer. Tmr mantuvo su boca en mi polla, succionando y lamiendo a la vez mientras me corría. Cuando terminé me quedé en el asiento del coche con la mente en blanco. “Joder, eso sí que es una buena corrida” pensé. Ella salió del coche con los ojos traviesos y sonriendo, pero sin abrir la boca. Escupió en una papelera que había en una esquina. -No me gusta tragármelo, pero no quería que mancharas el coche -me dijo a modo de explicación.Aún estaba aturdido por el orgasmo, pero al ver una gotita de semen que se le había escurrido entre los labios y le había resbalado por el mentón, mi neurona se puso a trabajar. Me puse bien los calzoncillos y salí del coche.-Vamos arríba? -me dijo ella. Tenía una mancha mojada en la zona de su entrepierna.-Vamos -dije solamente, mientras pasaba un dedo por la mancha de semen que se le había quedado en el rostro. La seguí mientras subía por las escaleras, mirando fijamente el movimiento de su culo. Mi polla estaba lista otra vez para el ataque, así que le puse una mano en el trasero y palpé todo lo que pude. -Oye! ¡Espera un segundo que ya llegamos a la cama hombre! Jajajaja -me dijo sorprendida. -No, da igual, túmbate aquí mismo, en el suelo -le dije con la cara seria. Realmente quería que se tumbara y empezar a hacer cochinadas de todo tipo, allí mismo, sin esperar ni un segundo más. Ante su duda (y sorprendido por mi comportamiento), me acerqué a ella y la “empujé” con mi cuerpo hasta que su espalda quedó pegada a la pared. Mis manos se pusieron sobre sus caderas, recorriendo la silueta de su cuerpo, y las suyas me desabrocharon del todo el pantalón, y me bajaron otra vez los calzoncillos. Mis labios buscaron los suyos, y nos encontramos en un beso lleno de lujuria y pasión. Bueno, un prototipo de beso, no sabía qué hacer exactamente así que me dejé llevar torpemente mientras mis labios besaban los suyos, nuestras lenguas se encontraban y la suya se me metía en mi boca, explorando curiosa.Sus dedos se cerraron alrededor de mi miembro, y empezaron a pajearlo, esta vez de forma más energética que antes, y mis manos subieron por su cuerpo acariciándolo por debajo de la camiseta, y aprovechando por el camino para ir quitándosela. Cuando se la quité, me quedé embobado mirando sus tetas. Las fotos que me había enviado no les hacían justicia, joder menudo par de melones. La rodeé con los brazos para desabrocharle el sujetador y así poder liberarlas y tener pleno acceso a ellas. En cuanto estuvieron a la vista, me quedé embobado mirándolas.Las agarré con las manos, llenándomelas con ellas, disfrutando de su suavidad y de la dureza de sus pezones. Me fijé también el tatuaje de una mariposa que tenía en el costado, y repasé el contorno de la figura con los dedos, sintiendo como una corriente eléctrica me subía por las yemas y me provocaba una agradable sensación de cosquilleo. Seguí el camino que marcaba la tinta hasta sus pantalones, y le desabroché el botón. Se los bajé poco a poco, disfrutando de lo que veía, intentando grabar en mi memoria cada instante. Su vulva, completamente depilada, estaba brillando a causa de sus propios flujos. ¿Tetas o coño? Menudo dilema se me presentaba. Tmr, viendo mi duda (o con ganas de orgasmo), puso sus manos en mis hombros y presionó hacia abajo. Me arrodillé ante su vulva, y me acerqué lentamente. Besé sus labios mayores con suavidad, manchándome un poco con su humedad. Pasé la lengua por mis labios para poder saborear a mi amiga, y lo que probé me pareció delicioso. Volví a besar sus labios, pero esta vez no me aparté, ni me paré. Dejando la boca en contacto con su coño, pasé la lengua por su rajita, apartando los labios y lamiendo. Primero de forma ascendente, luego descendente. Abriendo mi boca tanto como pude, fui pasando la lengua por doquier, pensando que así podría limpiar sus bajos de su flujo, pero cuanto más pasaba la lengua, más parecía que ella mojaba. Por el aumento en el volumen de sus jadeos y gemidos, lo que estaba haciendo le estaba gustando.-Hmmm… ooohh siii… sigue sigue…… -consiguió decir mientras me clavaba sus uñas en mi cabeza y en mis hombros. Después de la mamada que me había hecho en el coche, sus uñas eran lo de menos. De hecho, hasta me estaba gustando. Quería que se corriese en mi cara, poder sentir las contracciones que le provocaba el manisa escort bayan orgasmo en mi lengua. Le agarré fuerte de las nalgas para empujarla contra mi cara mientras mi lengua se metía en su vulva, y su pelvis empezó a moverse hacia delante y atrás, como si estuviese follando. Estos espasmos vinieron acompañados de unos pequeños gritos sofocados, que me indicaron que Tmr estaba llegando al orgasmo.Pude sentir como su vulva se movía en pequeñas contracciones que me excitaron más si cabe, mientras ella no paraba de gemir mi nombre.-Ahhh ahhh ahhh… almogaver almogaver…. aaaahhh…Dejé la lengua quieta mientras se recomponía, recuperando el ritmo normal de la respiración. Poco a poco me separé de su vulva, y miré mi miembro. Con el glande totalmente descapullado, estaba goteando y manchando el suelo. Tenía la sensación de que me iba a estallar, de que con el menor roce me iba a correr. Tmr se arrodilló ante mí, y estando cara a cara me volvió a besar sin decir nada. Su lengua recorrió toda mi boca y jugueteó con la mía, mientras mis manos manoseaban torpemente su culo. Mi hinchada polla quedó atrapada entre nuestros cuerpos, y el contacto con su piel fue suficiente para que volviese a correrme, esta vez no fue orgasmo tan placentero per se como el de antes, pero si pudiese escoger, volvería a repetirlo mil veces, puesto que el contacto con su cuerpo, nuestras lenguas bailando una con la otra, sus pezones rozándose contra mi pecho… fue impresionante.Tuve un par o tres de espasmos acompañando mi corrida, que manchó nuestros abdómenes de lefa, caliente y viscosa.Su boca se separó de la mía y riéndose me dijo: -Parece que con poco te basta no? -Bueno, supongo que… ya sabes, la poca experiencia es lo que manda ahora… -dije sin saber si iba en serio o si debía justificarme.-Ven, vamos a ducharnos que estoy muerta de calor y quiero quitarme el pringue este. -Se levantó y la seguí (quitándome la ropa de los tobillos, que solo hacía que entorpecer mi paso) hacia el baño. Completamente en pelotas, entramos en la ducha. Mi miembro estaba pringoso de semen, y no se decidía a bajar del todo su volumen, como si tuviese miedo de perderse algo. Ella lo miró divertida, y le dije: -Tendríamos que hacer algo no? A ver si eso se calma. -Pero como tienes tanta energía? -me respondió sonriendo. -Pues mira, será que me pones -le dije sin vergüenza ni tapujos. Habiendo hecho lo que habíamos hecho, no había necesidad alguna de volverse recatado ahora.-Jajaja, anda, frótame la espalda que no llego -dijo ella dando el tema por zanjado y poniéndose de espaldas a mí. Su espectacular trasero quedó a la altura de mi abdomen, y puse las manos encima suavemente. Había cuatro marcas rosadas en cada nalga, de cuando la había empujado contra mi cara. Con el agua tibia bajando por su espalda, y el pelo mojado pegándosele en la espalda, empecé a masajearle los hombros con las manos llenas de jabón. Poco a poco fui bajando, los brazos, la espalda… la rodeé para enjabonarle bien las tetas. Sus pezones se endurecieron casi al instante al contacto con mis dedos, y dijo: -Creo que a lavarme por delante ya llego yo…-pero se dejó hacer sin quejarse, así que fui moviendo mis manos por todo su cuerpo, limpiando las manchas de semen de su abdomen y vientre, masajeándole suavemente la espalda y la zona lumbar. Llegados a este punto, y dado que el agua no había parado de correr, apenas quedaba jabón en mis manos, así que pasé mis dedos por su vulva, palpando sin poder ver dónde los metía. Mi polla volvía a estar enhiesta y la punta iba rozando con sus nalgas. Sin ver su rostro, me imaginé que estaba con los ojos cerrados disfrutando del momento, mientras mis dedos se deslizaban en su interior, o palpaban alrededor de su clítoris. Por el respingo que dio, supuse haber acertado, de forma que mientras la penetraba lentamente con dos dedos de la mano izquierda, con la derecha me quedé dando círculos alrededor de su botoncito del placer. Suavemente, sin ninguna prisa y sin cambiar el ritmo de mis movimientos, oí como sus gemidos aumentaban de volumen y su respiración se aceleraba. Me dio la sensación de que, a pesar de su gozo, yo estaba disfrutando más. Un torbellino de sensaciones recorría mi cuerpo, los dedos que estaban en su interior estaban calientes, mi miembro -alojado entre sus nalgas- palpitaba impaciente y caliente, mientras el agua de la ducha nos refrescaba. Su cabeza se giró para mirarme, y nos besamos con fuerza.-Para, ven -me dijo entre jadeos. Se separó de mí, salió y empezó a secarse con una toalla. – ¿Y yo? -pregunté mirándola desde la ducha, con la polla apuntando al techo desafiante. -Toma, usa esta y no tardes, quiero que me folles. – Ante tal petición, no pude hacer otra cosa que secarme como si no hubiera un mañana. Mis ojos no se apartaban de sus pechos, y los suyos de mi miembro. En menos que canta un gallo y con su cabello mojado, se fue contoneándose hacia una de las habitaciones. Una vez seco del todo, la seguí sin pensarlo, y al entrar en la habitación me la encontré sentada en el borde de la cama, igual que estaba en una de escort manisa las fotos que me había mandado semanas antes. Pero esta vez, llevaba la misma ropa encima que la que llevó el día en que vino al mundo.-Ven, hoy te haré un hombre de verdad -me dijo mirándome a la cara. Aquella mirada felina de lujuria me provocó un escalofrío que recorrió toda mi espalda. Volví a tragar saliva, y con la polla más tiesa que un palo, la boca entreabierta y la respiración acelerándose, me acerqué a ella, que se tumbó completamente en la cama.Gateé sobre ella hasta que nuestras caras se encontraron a la misma altura, y seguimos el beso que habíamos interrumpido en la ducha. Sus pezones se frotaban contra mi pecho, y con una mano le iba manoseando una teta. -Así no, más suave -dijo ella. -Agárrala así, y masajea… si así- dijo mientras me indicaba como hacérselo bien. Que gozada de tetas, mientras tenia a una agarrada, le pasaba el pulgar en círculos al pezón. Y si no hubiese necesitado el otro brazo para apoyarme en la cama, habría hecho lo mismo con las dos. Mi polla estaba a la altura de su vulva, frotándose contra ella a cada movimiento de nuestros cuerpos. Su mano me la agarró, y la dirigió a su agujero. Dejé de prestar atención a sus tetas, y me centré. Torpemente empujé hacia ella, y sentí como el glande se abría paso dentro de ella. Acompañé el primer empujón de un gruñido de placer. Cogí aire mientras lentamente retiraba un poco mi miembro, y volví a embestir. Esta vez estuve a punto de metérsela entera. Volví a retirarme, y como dicen siempre, a la tercera va la vencida. Con un gemido de placer, conseguí introducir todo mi miembro en su coño. Me quedé quieto unos instantes, con los ojos abiertos pero sin mirar nada mientras disfrutaba de esta sensación recién descubierta. -¿Te gusta? -dijo Tmr mirándome -Ahá -dije. Poco más daba de si la neurona ahora mismo. Empecé un torpe vaivén, sin ritmo, acompañado de mis bufidos y jadeos de placer, y de sus pequeños gemidos. Sus piernas se cerraron entorno a mi cadera, y me marcó ella el ritmo. -Así, si, tienes… ahhh…. Que ser constante…hmmm… sigue así- me ordenó. Soltó mi cuerpo del agarre de sus piernas pero su mano se quedó en mi pecho, frenándome si me aceleraba, o ayudándome a conservar el compás. Activé el piloto automático y me dediqué a disfrutar del momento. Mi mirada iba de sus pechos a sus ojos y a nuestros sexos unidos. Ver mi polla entrando y saliendo de su chocho, mojada, brillando de sus flujos era una de las mejores cosas que había visto nunca. Los jadeos de Tmr se aceleraron, y sus dedos empezaron a frotar el clítoris. Sin previo aviso, arqueó la espalda y me clavó las uñas de los dedos que tenía apoyados en mi pecho. Todo esto acompañado de un suave grito, y de unos movimientos en su vagina que ordeñaron mi polla. Me quedé quieto para no correrme, con el miembro metido hasta los huevos en su interior. -Veo que lo de que te corres rápido es verdad -dije con una sonrisa. Se mordió el labio inferior y consciente de mi parada técnica, me preguntó: – ¿Crees que aguantarás más? -Me parece que no mucho. -Ve despacio, y cuando veas que voy a correrme quiero que esta vez aceleres.Seguí follándola manteniendo el ritmo. A pesar de la reciente ducha, nuestros cuerpos estaban empapados en sudor, y nuestros sexos volvían a estar pringosos. Era increíble como lubricaba. Creyendo dominar un poco más la situación, me puse a mamar de sus pechos. Pasé primero la lengua por su teta, y luego puse mis labios alrededor de su pezón, apretándolo ligeramente mientras lo succionaba y lo lamía. La mano que antes estaba en mi pecho se puso ahora en mi cabeza, enredándose sus dedos entre mi pelo mientras gemía. Cambié de teta, y a esta otra le mordisqueé ligeramente el pezón, rozándolo con las puntas de los dientes. A pesar de tener la mente en ello, supe que no iba a tardar en correrme. Pero ella tampoco parecía que iba a tardar mucho más, sus respiros se aceleraron y subió el volumen de sus gemidos. Dejé de lamer sus tetas y puse la cabeza en su pecho. Aceleré las embestidas, haciendo que con cada impacto contra su pelvis, se oyera aquél característico chaf. Empecé a jadear fuerte, a embestir con energía y cada vez con más velocidad. Cuando empecé a sentir que me iba a correr, Tmr volvió a arquear su espalda. Esta vez, las contracciones de su vulva ordeñaron mi polla y consiguieron sacarme la leche. Sentí con cada embestida como lanzaba un chorro de semen caliente en su interior. No me acuerdo de cuantos fueron, si muchos o pocos. Mi amiga se quedó quieta, con los ojos cerrados recuperando el aliento. Poco a poco me dejé caer encima suya, y al ir a apartarme, me agarró. -Quédate así, déjala dentro de mí -me dijo. Cumplí su deseo y me recosté sobre ella, mezclando los sudores y dándome cuenta del calor que tenía y de la temperatura de su cuerpo. Pero me dio igual, volvía a tener la cabeza entre sus tetas. El olor a sudor mezclado con el de sexo impregnaba nuestros cuerpos. Cuando al final mi polla se salió de su interior, cayeron unas cuantas gotas espesas, mezcla de mi semen y sus flujos, que resbalaron por su ingle y mancharon las sábanas. Por la cantidad, parece que al final si que fueron unos cuantos chorros los que le solté dentro. Tmr me empujó suavemente hacia un lado, y al quedar tumbado boca arriba en la cama, me vi invadido por el cansancio.

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